El latín medieval «capibrevium», de «capere» (tomar) y «brevis» (breve), designaba un registro de propiedades y rentas debidas a señoríos feudales, la Iglesia o la Corona, que derivó en cabrevación. En el siglo XIX, Fernando VII, tras su golpe absolutista, abolió la PEPA y restituyó privilegios feudales. Se multiplicaron así las cabrevaciones para reclamar tributos atrasados a los labradores, incluso por la fuerza, provocando indignación y numerosos desahucios entre campesinos, lo que vincula el término «cabreo» con un profundo enfado.[Leer más](https://www.lavozdealmeria.com/opinion/672609/cabreo.html)

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