 En Argentina, el nombre Piero bastaba para representar a un cantante de imagen sacerdotal, de voz pausada y guitarra colgada, de cabello rizado y anteojos, el intérprete de un puñado de canciones cuyo corazón podría definirse como una consigna hippy de los años setenta: paz, amor y protesta social. **A los 81 años, Piero murió este miércoles en Buenos Aires** [https://dozz.es/0_fgw23](https://dozz.es/0_fgw23)