 El presidente de Renfe proclamó hace año y medio que el tren vivía su “época dorada” y señaló a la prensa y el neoliberalismo como grandes enemigos

 El discurso adquiere ahora una dimensión especialmente incómoda tras los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda, que han vuelto a poner bajo el foco la seguridad, el mantenimiento y el estado de las infraestructuras ferroviarias españolas.

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