Toda la destreza que la naturaleza reparte entre las dos manos se concentró en la mano derecha de Antonio Herrera, que a los diecinueve años de edad tuvo la desgracia de sufrir un accidente que lo mutiló de por vida. Ocurrió en la casa familiar. Su padre, José Herrera, era el conserje de la prestigiosa fábrica de fundición ‘La Maquinista’, que el ingeniero don Carlos Bahlsen tenía instalada en el barrio de las Almadrabillas. Para cuidar las instalaciones, el guarda disponía de una escopeta que solía intimidar a los merodeadores que abundaban por el lugar. Una tarde, Antonio cogió la escopeta del padre y se puso a limpiarla, creyendo que estaba descargada. Cuando la tenía descansando entre las piernas, con la mano izquierda colocada en la boca, el arma se disparó, destrozándole la mano. Los médicos pudieron evitar la amputación, pero la extremidad sufrió tantos daños que no volvió jamás a tener movilidad ni a poder utilizar sus dedos.Leer más
Almería Enlace a la noticia: https://www.lavozdealmeria.com/almeria/tal-como-eramos/667767/querido-practicante-mutilado.html
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