“Durante años, la privacidad, sobre todo en el ámbito de las criptomonedas, apareció en el vocabulario de bancos y reguladores como sinónimo de sospecha, incluso de crimen. Ahora aparece en los informes de los gestores de fondos y en el diseño de la infraestructura de Wall Street como un requisito.”
📈 El cambio de discurso no es casual. Conoce qué hay detrás de ese giro, en nuestro #Editorial.
