en (jpeg, png), tablas de partición part_apple y diversos sistemas de archivos (btrfs, xfs, zfs, LUKS) en la partición /boot para evitar posibles vulnerabilidades.
El instalador de Ubuntu continuará utilizando exclusivamente el sistema de archivos ext4 para /boot. Además, OpenSSH se ha dividido en dos paquetes (openssh y openssh-gssapi) para aislar la compatibilidad con GSSAPI/Kerberos, una característica que utiliza un parche externo propenso a vulnerabilidades de seguridad y que solo es requerida por una minoría de usuarios.
Por otra parte, se destaca que se ha integrado soporte inicial para el reconocimiento de voz mediante el sistema Myna de Canonical. Esta función experimental permite activar un dictado por voz mediante un atajo de teclado, utilizando modelos de inteligencia artificial ejecutados localmente (Whisper, Parakeet o Funasr) para pegar texto en la aplicación activa.
Finalmente, cabe mencionar que Ubuntu 26.10 marca un cambio al ofrecer por primera vez imágenes de instalación experimentales optimizadas específicamente para la microarquitectura x86-64-v3 (soportada por procesadores Intel desde 2015, incorporando instrucciones como AVX2 y FMA).
Aunque la mejora de rendimiento general ronda el 1%, puede ser más significativa en aplicaciones de cálculo intensivo. La distribución también expande sus horizontes ofreciendo versiones oficiales de Ubuntu Desktop para la arquitectura RISC-V (con soporte para las placas SpacemiT K3 y SiFive BigSky) y compatibilidad inicial con portátiles basados en la arquitectura ARM Snapdragon X2 de Qualcomm. Finalmente, en paralelo a la versión principal, se han liberado las betas de los sabores oficiales, incluyendo Kubuntu (con KDE Plasma 6.7) y Lubuntu (con LXQt 2.4).
Si estas interesado en poder probar la version beta, puedes obtener la imagen del sistema desde el siguiente enlace.